Donde los sueños rotos encuentren nuevos vacíos,
y de vacíos y sombras,
surjan nuevos recovecos,
que la astuta madre y la niña hambrienta
no tengan más que el frio invierno
y ramas secas.
Allá donde el olvido es todo,
los recuerdos sean solo un nombre
y lo que recuerdan no exista.
Y donde hubiere júbilo solo se halle pesar,
socavones humeantes donde hubiere cultivos,
y pensamientos tan yermos como la tierra misma.
Es del vacío del alma,
la nada más negra y más vil,
donde la esperanza insulta a la esperanza,
donde el aire apenas llega,
donde los hombres no sueñan
ni los sueños quieren ser soñados.
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